Yo siempre me he considerado, un poco, un ratón de biblioteca, desde que en 3º de EGB me echaron de clase por leer a escondidas (cosa que pasó con relativa frecuencia). Y una de las cosas que más echo de menos, desde que me mudé a mi casa actual, es no tener una buena biblioteca pública cerca, sobre todo cuando en Leganés vivía enfrente del centro cívico del barrio (se puede comprobar por los registros de los libros que me leí prácticamente todos los libros que había en la biblioteca infantil... lo único que se salvó fué la enciclopedia...).
Ahora lo que hago es comprar libros a destajo, y leerlos prácticamente con la misma rapidez. Me encanta ir a comprar libros, es como volver a ir a la biblioteca. Me gusta sobre todo ir a la hora que no va nadie: la hora de comer, que tienes prácticamente toda la librería para tí solo y apenas hay ruido. Y me voy paseando por los pasillos, tranquilamente, desde la sección de novela actual (léase best-seller) hasta las guías de viajes y los libros de idiomas... ojeando, leyendo, seleccionando... tranquilamente puedo estar más tiempo paseándome buscando un libro que buscando ropa en cualquier tienda... me encanta echar las horas allí.
Pues ya me ha pasado dos veces, las dos últimas veces que fuí acompañada a comprar libros: no he llegado aún al segundo pasillo ojeando, y van y me sueltan: "oye, ¿y si nos vamos ya?... a una terracita o donde sea a tomar algo...", y se me ponen los ojos en blanco, tomo aire y no me queda otra que soltar: "relájate, date una vuelta y disfruta"...
Evidentemente, para gustos los colores, pero creo que la próxima vez iré sola a comprar libros...
Ahora lo que hago es comprar libros a destajo, y leerlos prácticamente con la misma rapidez. Me encanta ir a comprar libros, es como volver a ir a la biblioteca. Me gusta sobre todo ir a la hora que no va nadie: la hora de comer, que tienes prácticamente toda la librería para tí solo y apenas hay ruido. Y me voy paseando por los pasillos, tranquilamente, desde la sección de novela actual (léase best-seller) hasta las guías de viajes y los libros de idiomas... ojeando, leyendo, seleccionando... tranquilamente puedo estar más tiempo paseándome buscando un libro que buscando ropa en cualquier tienda... me encanta echar las horas allí.
Pues ya me ha pasado dos veces, las dos últimas veces que fuí acompañada a comprar libros: no he llegado aún al segundo pasillo ojeando, y van y me sueltan: "oye, ¿y si nos vamos ya?... a una terracita o donde sea a tomar algo...", y se me ponen los ojos en blanco, tomo aire y no me queda otra que soltar: "relájate, date una vuelta y disfruta"...
Evidentemente, para gustos los colores, pero creo que la próxima vez iré sola a comprar libros...

