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Feliz Año 22 de la era Heisei

03 enero 2010




Me compré hace unos días uno de los libros de Murakami que me faltaban: "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" y dadas las fechas en las que nos encontramos (Noche Vieja, Año Nuevo, etc, etc...) me llamó mucho la atención la mención que hace en uno de los capítulos de la primera parte a las "eras". En ese capítulo hablan del año 12 de Shōwa (1937).



Y es que Japón sigue manteniendo, a nivel formal el calendario basado en eras, o nengō (年号), establecido en función del emperador que reinase en ese momento. Al menos así  ha sido en la era moderna (desde 1868 hasta ahora). Así, el emperador Showa fue Hiroito, que reinó desde 1926 hasta 1989 (años de inicio y fin de la era Shōwa). 


Actualmente estamos en la era Heisei, del emperador Akihito, y dado que ésta comenzó en 1989, 2010 es el año 22 de esta era. Con motivo de tan excelso acontecimiento, el emperador, en compañía de toda su familia, ha tenido a bien felicitarnos el Año Nuevo desde el balcón... y es que para verles han habido colas kilométricas...


Así que: ¡¡Feliz 日本のお正月(nihon no osyougatsu)!!


Información adicional: dad las gracias de que aquí sólo se dan 12 campanadas, porque según la tradición budista en la Noche Vieja se dan 108 campanadas, 107 para eliminar los pecados del ser humano, y la última, para dar la bienvenida al año nuevo... os imagináis comiendo 108 uvas? 


La granada y la Diosa... (P & P II)

20 septiembre 2009

(La inspiración para el siguiente relato apareció a raíz del relato que publicó mi amigo Nacho en su blog, y que podéis encontrar aquí, un relato cargado de pasión y belleza que me inspiró para querer contar la historia de Proserpina/Perséfone, desde su propia perspectiva... en este relato hay más, mucho más de lo que aparece a simple vista, pues el mito de Proserpina, como arquetipo, es el relato del despertar. Espero que os guste tanto leerlo como a mí me ha gustado escribirlo).

Nunca sentí su mirada, encendida de deseo, recorriendo mi piel... y es que, hasta aquel momento, sólo sentí el escalofrío de las gotas de lluvia acariciándome, y el calor del sol en mi espalda... no sabía de la furia de la pasión del hombre, del ansia del Dios.

Yo, que sólo conocí el amor de Madre, la luz del sol, la vida, la brisa y la risa, la alegría... la inocencia...
¿acaso podría la Sibila saber de mi destino?, ¿ver las tinieblas que envolverían mi sino?

Son pocos los recuerdos que me quedan del infausto día: sus manos ciñéndome con fuerza, de repente, invisible a mis ojos. Su aroma penetrante y su fuerza me rodearon y me dejaron exhausta: luche con todas mis fuerzas. Grité, arañé, empujé y golpeé... no fue suficiente, y de repente se hizo la oscuridad... y el silencio.

Y el manto impenetrable de la noche lo cubrió todo, y el silencio se hizo denso. Sólo sentí el frío del mármol que era ahora mi piel. Mi corazón. Mi pensamiento. Y a pesar de que mi corazón se volvió de piedra, sentí la levedad de las lágrimas recorriendo mi pétreo rostro, y bañar la comisura de mis labios.  Es mi último recuerdo a la entrada del Averno, navegando el Aqueronte.

No afloraron más recuerdos de esa impenetrable oscuridad que me cubrió cuando Plutón fue castigado por su osadía, y fui transformada en piedra. Pero un día desperté, y la piedra se hizo carne de nuevo, y bajé del pedestal en que me había colocado, en su sala del trono.

No era su prisionera, pero no había salida. Podía vagar por su infinito reino gris, donde no lucía la luz del sol, donde no corría la brisa, ni existía la alegría del color, del canto de los pájaros, ni el perfume de las flores. La tristeza lo impregnaba todo: lúgubre era también la antes cantarina agua de los ríos.

A veces lo sorprendía rondándome, se acercaba silencioso y me miraba. Una mirada cargada de infinita tristeza, y que yo correspondía con una mirada cargada de odio y de rabia, de dolor por los tesoros perdidos. No existía más que el silencio entre nosotros. En ese mundo gris yo ya sólo entendía de silencios.

Solía pasear sin rumbo, en un tiempo indefinido, pues allí el día y la noche dejaron de tener sentido. A veces me sentaba a las orillas del Acheron y dejaba que la nostalgia y la tristeza me envolvieran y me calaran, al igual que las diminutas gotas de agua que me salpicaban desde el río. Y me sumergía en aquellos recuerdos que poco a poco iban desapareciendo de mi mente, llevados por el agua... y es que a veces el dolor era tan insoportable que envidiaba a los habitantes de los Campos Elíseos, y mi único deseo era sumergirme en el Lethe, dejarme llevar por el olvido... con la esperanza de romper las cadenas de mis últimos recuerdos, y dejar atrás el dolor.

Pero yo, Diosa, hija del Dios de Dioses, era demasiado orgullosa, y no me dejé vencer por el desánimo  y comencé a planear la forma de huir, pues la idea de ser rescatada aparecía descabellada en mis pensamientos: ¿qué Dios osaría desafiar al hermano de Júpiter?, ¿quién se enfrentaría con el señor de los muertos cara a cara?.

Comencé a rondar la sala del trono, protegida en la penumbra  y la sombra de los rincones, huyendo de la tenue luz, escondiéndome tras las frías columnas.  Comencé a asistir a los juicios en los que era requerida su presencia, esperando encontrar entre sus palabras o en las de los jueces un resquicio, algo a lo que asirme para poder escapar, buscar una salida. Asistí a un juicio tras otro, en los que de forma firme, pero misericordiosa imponía castigos o premiaba, y es que sólo existía justicia en aquella sala. ¿Era ese el mismo Dios arrebatado de pasión el que ahora, sentado en un trono, tan cercano como distante, administraba el perdón a sus nuevos súbditos?

No sé cómo ocurrió, pero acabé rondando la sala del trono siempre que él estaba cerca. Ahora intuía su presencia cercana, y más de una vez me creí descubierta, cuando su miraba registraba las sombras que me ocultaban entre las columnas. Admiraba su mirada serena y su voz profunda... y mientras le miraba calmaba el ardor de la piel de mis mejillas contra el frío mármol. Había amor en su forma de hablar, comprensión... y un toque de tristeza en su mirada... Nadie escapa a la soledad del trono, a la tristeza de este mundo sin vida.

Comencé a ansiar su cercanía, y dejé de esconderme en las sombras, buscando su mirada. No me acerqué, las heridas eran profundas aún, y su mirada en la mía se posaba triste. Demasiado dolor acumulado, rencores que aún ardían como ascuas entre las cenizas. Y el tiempo seguía su discurrir sin forma...

Una vez, antes de comenzar un juicio, se me acercó... y sentí como mi alma y mi cuerpo comenzaron a temblar... "¿querríais acompañarme en el trono?, vuestra belleza y presencia haría más llevadera la dureza del juicio a los nuevos habitantes del Averno". Sólo pude admirar la belleza de sus ojos, rodeados de pequeñas arrugas, me preguntaba por la suavidad de las ondas de su cabello y su barba... por la timidez de su sonrisa cuando terminó de formular su petición. Asentí con la cabeza, incapaz de hacer surgir las palabras, casi ya olvidadas, de mis labios.

Y mi rutina gris varió al asistir a los juicios desde el trono, lo que no hizo más que acrecentar un sentimiento desconocido en mí. Recuperé el habla, sólo para los juicios, cuando él me pedía mi opinión ante un caso especialmente difícil, o cuando yo le pedía clemencia para alguien que me había conmovido. Una vez terminado, mis labios volvían a quedar sellados, pero las palabras brotaban a borbotones por mis ojos y mis manos... mi mirada le recorría y se deleitaba en él, en el ancho de su espalda, lo poderoso de sus hombros... la fuerza de sus brazos y piernas... el calor que prometía su pecho. Y él me devolvía esa mirada, triste al principio... y acompañada de una leve sonrisa después, que se iba haciendo mayor a medida que descubría mis ojos fijos en los suyos.

Y le sonreí. Un día le sonreí con mis ojos, con mi corazón, que había creído convertido en piedra,  con el temblor de mi piel, estremecida ante algo que jamás había sentido. Y es que sentada a su lado me dejaba envolver por su calor... y por el deseo que había vuelto a resurgir en él... un deseo que se había despertado en mí y que me era completamente desconocido. Me cogió de la mano tras el juicio,  y me invitó a acompañarlo, paseando por su reino, entre árboles plateados que se mecían en una brisa invisible, en las riberas del Estigia. Sentía su piel abrasando la mía, su mano me quemaba y el ardor de mis mejillas tiñeron de color la palidez que me seguía en mi cautiverio.

-"Sois compasiva y dulce, suave como un bálsamo para mi soledad y mi  tristeza... para la de todos nosotros. Siento haberte arrebatado a tu madre y todo el dolor que os he causado. Entendería que quisierais dejarnos, dejarme... si así lo deseáis os devolveré a vuestro mundo".
-"No, no" -dije, mientras posaba mi mano en sus labios... que respondieron con un beso en las yemas de mis dedos. Busqué su mirada, tristemente posada en el suelo, esperando una respuesta que le desgarrara el corazón sin piedad. Pero esa respuesta que él esperaba, aquella que yo creía que formularía a la menor oportunidad, no surgió de mis labios.
-"No quiero irme, éste es ahora mi sitio" dije, sosteniendo su cara entre mis manos, buscando su mirada con la mía.... sonriendo, temblando, y sintiendo que el mundo daba vueltas enloquecido y se detenía a la vez, sólo para nosotros, sólo para observarnos.
-"Sois una diosa, hija del Dios de Dioses, no puedo reteneros" dijo,  mientras se me escapaba de entre las manos y se dejaba caer a los pies de un granado, a las orillas del río.
Miré el granado, y sin pensar lo que hacía cogí uno de sus frutos, lo abrí y me comí tres granos, sabiendo las consecuencias de ese acto, pero dispuesta a cualquier cosa con tal de no perder el nuevo tesoro encontrado.
Me miró confundido: "¿pero sabéis lo que habéis hecho? Habéis tomado alimento del Averno, ahora estáis condenada a permanecer aquí".
Me arrodillé a su lado, y volviendo a tomar su cara entre mis manos, le sonreí:
"Claro que conozco las consecuencias de mi acto. Soy una Diosa, y yo elijo mi destino".

Y nuestros labios se fundieron, se unieron nuestros cuerpos y nuestras almas. Elegí mi destino, y escogí acompañarte en el Averno.

El Silencio...

31 agosto 2009

El Silencio es el título de la primera novela de Gaspar Hernández. Presentador de un programa en la radio de Cataluña que se llama "El oficio de vivir".

El Silencio no es, según palabras de su autor, un libro de autoayuda. Tampoco yo lo creo. Tal y como lo he visto yo al leer el libro, creo que trata de como una persona puede acabar con sus ideas preconcebidas. De como una persona, a través del estudio, la investigación y la experiencia personal puede acabar rompiendo con sus viejos tabúes y ampliar la concepción que tiene del mundo y de lo que le rodea.

Y es que antes de entrar en materia y hablar sobre el argumento del libro, me gustaría aclarar una cosa: si bien es cierto que catalogado como libros de autoayuda se ha publicado mucha basura, también se han publicado buenos libros procedentes de eminentes psicólogos y científicos. Y es que yo creo lo siguiente: la autoayuda es un género que sólo ayuda o guía, es uno mismo el que debe encontrar la solución a sus problemas. Y al igual que digo de un libro, pasa con las personas que van al psicólogo, terapeutas, etc: el psicólogo o terapeuta sólo te va a ayudar a encontrar una guía, pero el que tendrá que recorrer el camino de la curación es uno mismo. Esta es sólo mi opinión personal, basada en mi propia experiencia. Cada persona es un caso y un mundo diferente.

Y pasando al libro, en él el protagonista es el propio autor, y cómo debe enfrentarse a sus propios prejuicios cuando una amiga, antigua alumna de un monasterio Zen en Japón y que ahora trabaja como profesora de meditación en España, le pide ayuda para curarse de un cáncer. ¿Crees en la capacidad de la autocuración en el ser humano?, ¿cuál es la primera respuesta que te viene a la cabeza?, ¿y si alguien creyera que puede hacerlo?, ¿y si te demostraran que es algo que ya ha ocurrido antes, que hay personas que se han curado a sí mismas?.

El autor, a través de su investigación personal, su experiencia y la vida de su amiga se responde a esas preguntas. Yo busqué también mis respuestas.

¿Os apetece buscar las vuestras?

Las cosas que no nos dijimos

14 agosto 2009

Él título del post es el título de la novela de Marc Levy que me regaló mi hermana María por mi cumpleaños. No voy a mentir: cuando lo ví pensé inmediatamente en que era una novela romántica, que personalmente, me dan "grimita" (es como Love Story, que nunca he visto completa, y cuya banda sonora, con sólo oir los primeros compases, hace que me ponga de los nervios).

Pero queridos, nunca hay que juzgar un libro por las tapas, y aunque sí que es cierto que en el libro hablan sobre el amor, el centro de la historia no es una relación romática, sino la relación entre un padre y su hija.

Y es que, como afirman muchos psicólogos, la primera relación romántica que establece una niña es la relación con su padre.

No voy a destripar el libro, pero desde que Futblo me conminó a que comentara otro libro que recomendó él en su blog, cada vez me va apeteciendo más la idea... comentar los libros que voy leyendo, pero deben ser estos calores, que me tienen la mar de perezosa.

Siendo realista, el libro no es ningún novelón, además de que tiene toda la pinta de carne de cañón para futuro guión de comedia romántica americana... pero hay un pero: toca la fibra sensible. Habla de segundas oportunidades, de recuperar el tiempo perdido entre un padre ausente y una hija esquiva...

Lectura ligera para el verano, para no pensar demasiado y pasar un rato agradable.

Agnotología o Cultura de la ignorancia

28 junio 2009

En la Muy del mes de junio aparece una entrevista a Robert Proctor, profesor de historia de la ciencia de la universidad de Stanford, que no sólo se dedica a enseñar, sino a comprobar qué no saben sus estudiantes.

El año pasado salió a la luz su libro "Agnotología: La construcción y destrucción de la ignorancia". Aquí os paso un extracto de su entrevista:
–¿Qué es la agnotología?
–Es el estudio de la política de la ignorancia. Investigo cómo la ignorancia se genera activamente a través de cosas como el secretismo en los avances científicos militares o por medio de políticas deliberadas. Es el caso del esfuerzo en generar confusión por parte de una industria del tabaco cuyo lema no es otro que “La duda es nuestro producto” (este fue explicado en detalle en la memoria de una compañía tabacalera de 1969). El conocimiento no siempre crece, también puede destruirse.
–¿La fabricación de ignorancia es un fenómeno frecuente?
–Sí, es bastante común. Uno de los casos más conocidos es el del calentamiento global. Los que niegan su existencia han repetido insistentemente durante años: “No está probado que se esté produciendo, necesitamos más investigación”. Piden mayor precisión, cuestionan los métodos físicos, idean posibilidades alternativas y crean cortinas de humo. Pero lo interesante es que muchas de las personas que están implicadas en esta campaña de desinformación son las mismas que también trabajan para las Big Tobacco –el término peyorativo para hablar de las grandes empresas tabacaleras–.

Y es que el post que escribí la semana pasada sobre las modas en las editoriales, esta entrevista, y otra que acabo de encontrar en el boletín de IO de junio a Juan Goytisolo, y que se expresa en la misma línea ("Estamos informados de lo que no es necesario. De lo realmente importante no nos cuentan nada. Por eso llegan sorpresas como el desplome de las bolsas"), me han hecho pensar.

¿Somos una sociedad cada vez más inculta?, ¿no somos, teóricamente, la sociedad de la información?. La cantidad de información que va surgiendo y a la que nos exponemos crece de forma exponencial, y cada vez es más difícil, por no decir imposible, centrar nuestra atención en todos los estímulos que recibimos. Así la atención pasa a ser un recurso escaso, y nuestra labor al acceder a la información comenzará por separar lo valioso del "ruido". Éste fenómeno recibe el nombre de "infoxicación", y está acuñado por Alfons Cornella.

Así que tenemos cada vez más cantidad de información por un lado, la capacidad limitada de atención y por tanto, de procesar información, y por otro lado, según las palabras de Antoni Brey: "la inclinación colectiva creciente hacia el pragmatismo y un desinterés por el conocimiento en sí mismo" (del libro "La Sociedad de la ignorancia" de Antoni Brey, Daniel Innerarity y Gonçal Mayos ). Y palabras muy similares en boca de Emilio Lledó: "me preocupa la ofuscación e ignorancia creciente de los políticos y de quienes tienen el poder. Me inquieta el no saber, el no querer saber y la manipulación de los medios de comunicación".

Consumimos sólo parte de la información, y en muchos casos la información es sólo parcial o está manipulada. Por otro lado, cada vez es mayor el número de personas a las que no les interesa aprender. Así de simple. Sus objetivos son cubrir sus necesidades primarias, sobre todo en una época como ésta. Y lo entiendo. "No voy a pararme a pensar que los problemas que tiene la sociedad actual para abastecerse energéticamente, por ejemplo, cuando no sé si voy a seguir conservando mi trabajo para hacerme cargo de mi familia".

El problema está cuando la educación de nuestros hijos depende de nosotros, y no somos capaces de inculcarles el deseo de aprender, cuando no ven en nosotros el más mínimo interés. El problema está en que hemos creado a la "generación ni-ni": que ni estudia ni trabaja, ni tiene ilusiones ni esperanzas.

El problema está en que tenemos en nuestras manos la democracia, y no somos capaces de pararles los pies a los políticos de pacotilla, que actúan desde el desconocimiento y son ellos los que con sus leyes, y nuestros votos, los que van dirigiendo a la sociedad hacia un destino en el que en muchos casos no estemos de acuerdo.

El problema está en una sociedad que no se molesta en conocer al otro, al extranjero, y esa falta de conocimiento genera miedo, y ese miedo es una de las semillas del racismo que crece en toda Europa, con el auge de la ultraderecha en las elecciones europeas.

Me gustaría pensar que aún estamos a tiempo de cambiar, si hay voces que se levantan reclamando información de calidad, si somos capaces de demandar información veraz y pertinente, quizá aún estemos a tiempo de seguir aprendiendo y poder solucionar muchos de los problemas que hemos creado.

Modas editoriales

22 junio 2009

Esta sociedad de consumo que se guía por la moda del momento me asusta. El que en un momento dado todos vistamos según los dictados de los gurús del momento hace que parezcamos aún más borregos (y lo siento por el que se ofenda). Pero seguimos, prácticamente todos, las directrices que marcan las grandes compañías y unos cuantos "iluminados", ¿o no?.

Aunque la verdad, es que no me preocupa tanto la moda a nivel de vestido, como a nivel literario. Y es que desde hace algunos años, creo que prácticamente desde el lanzamiento de El Código Da Vinci (el súper éxito de ventas de Dan Brown), la "moda" ha llegado a las librerías. Con el éxito de éste libro se pusieron de moda los Templarios, y tuvimos templarios hasta en la sopa: miniseries de televisión, libros sobre los templarios, sobre sociedades secretas... más todo lo que el libro dio de sí: varios autores se dedicaron a escribir libros "descifrando las claves del Código Da Vinci", y otros tantos escribieron "desmintiendo el Código Da Vinci".

La semana pasada me dí una vuelta por un par de librerías, y salí asombrada por la cantidad de títulos sobre la misma temática: dos o tres títulos distintos sobre aventuras de vampiros adolescentes (en la línea de la saga de Crepúsculo, que sí, me leí y me enganché completamente... de vez en cuando la "literatura ligera" no viene mal), tres o cuatro libros sobre Hypatia (entiendo que salen a raíz del estreno en otoño de Ágora, la nueva película de Alejandro Amenábar -he visto el tráiler como tres veces y se me hace larga la espera hasta el estreno-), otros tantos títulos sobre niñ@s magos al estilo de Harry Potter... y así, un sinfín de títulos sobre la misma temática.

El poderoso caballero Don Dinero mueve todos los hilos, pero se me antoja complicado discernir cómo lo hacen las editoriales para anticipar un éxito como el de la saga de Crepúsculo, o cualquier otra, y lanzar, prácticamente a la vez, tres o cuatro libros similares. Vale, pongamos que el lanzamiento del primer libro es todo un éxito y el resto de editoriales se dan cuenta de que han encontrado a la gallina de los huevos de oro, ¿qué hacen? ¿llaman a escritores de "segunda fila" y les encargan libros similares, escritos en un plazo de tiempo ridículo? ¿dónde quedan la creatividad, la fantasía?¿cuándo el trabajo de investigación y documentación? (en este sentido siempre he creído que esta parte del trabajo es fundamental, aunque se trate de un libro fantástico).

Así, llegan a nuestras librerías cientos de libros iguales, con lo que la variedad y el gusto por otros temas queda para librerías en internet, o librerías especializadas. En ese sentido las librerías actuales me recuerdan a las grandes cadenas de salas de cine (participadas en su mayoría por productoras y distribuidoras): son solo un canal para consumo de masas en el que la opinión del espectador (o del lector) poco importa, y lo que marca la oferta es la caja registradora.

Y aún así lo llamamos cultura. Y no es que no lo sea, pero creo que deberíamos hacer más por exigir literatura de calidad, buscar la variedad y ampliar los horizontes, porque la cultura sirve para eso, para ampliar horizontes.

Manos...

11 junio 2009


He encontrado el lugar justo
donde se ponen las manos,
a la vez mayor y menor que ellas mismas.

He encontrado el lugar
donde las manos son todo lo que son
y también algo más.

Pero allí no he encontrado
algo que estaba seguro de encontrar:
otras manos esperando las mías.


Roberto Juarroz

Murakami: Más allá de la realidad

Comencé a oir su nombre con insistencia en Octubre de 2008: "Presentación en España del nuevo libro de Haruki Murikami, After Dark".

No miento al afirmar que no había oído hablar de él en la vida, y de repente apareció en todos los medios: radio, televisión, internet... incluso algún amigo comenzó a hablarme de él. No me llamó nada la atención, hace unos meses estaba concentrada en otro tipo de libros. Pero un día, en un Vips, ví uno de sus libros "Kafka en la orilla" y me leí el resumen de la contraportada. No tenía mala pinta, pero volví a dejarlo en su sitio.

Y su nombre seguía sonando en los telediarios... y en cada tienda por la que pasaba veía el dichoso libro. Al cabo de dos semanas volví a ver el libro en una tienda en una estación de tren, y lo compré. Pensé: "este libro me persigue... creo ya es el momento de llevármelo a casa".

Hay quien dice que el que lee a Murakami, o se engancha, o suelta el libro y sale corriendo. Yo estoy completamente enganchada.

Haruki Murakami nació en Kioto a principios de 1949. Hijo de profesores de literatura en el Japón de la posguerra, estudió literatura y teatro griegos y su primer trabajo fué en una tienda de discos. Después abrió su propio club de jazz. Vivió en Europa y América.

Las pocas cosas que se saben de él, pues guarda celosamente su intimidad, se dejan sentir en sus libros. Sobre todo la música: cada uno de sus libros tiene su propia banda sonora.

Como dice el refrán: nadie es profeta en su propia tierra. Entre la élite literaria de Japón es tachado de "escritor pop", y sus libros de "surrealistas". En cambio, entre la juventud de su país, y en prácticamente todo Occidente, la aparición de un nuevo libro suyo se convierte en el acontecimiento del año. La razón de que Murakami mueva masas es, para mí, que en sus libros se reflejan angustias vitales por las que todos pasamos, sin que salgan de nosotros mismos.

Hasta ahora me he leído cuatro de los libros que están traducidos al español: "Tokio blues. Norwegian wood", "Kafka en la orilla", "Sauce ciego, mujer dormida" y "After Dark". En todos ellos priman los sentimientos de pérdida de uno mismo, la búsqueda de un sentido, el vacío, la tristeza, la soledad y el valor de lo efímero. Las historias son íntimas, los sentimientos flotan en el aire, la tristeza es como una niebla que lo envuelve todo y no deja ver con claridad. Y es en esa niebla donde el mundo real y la fantasía se diluyen, donde aparece ese toque irreal, bastante cercano a la mitología japonesa (como bien aparece reflejado en "Kafka en la orilla" y en alguno de los cuentos de "Sauce ciego, mujer dormida")... en sus libros aparecen espíritus (en la mitología japonesa hay millones, por ejemplo, cada uno de los fenómenos naturales es la manifestación de una deidad: vientos suaves, fuertes, ríos, montañas, árboles...), el símbolo del espejo (el reflejo de uno mismo como análisis de nuestro "otro yo"), animales con personalidad propia... ese toque de fantasía me recuerda a películas como "El Castillo ambulante" y "El viaje de Chihiro".

También me llama poderosamente su forma de tratar el sexo, o mejor dicho, cómo viven sus personajes el sexo: de forma suave, tranquila... no son encuentros apasionados, hasta podría decirse que sus personajes viven el sexo de forma muy cohibida, tal vez como reflejo de cómo viven los japoneses la sexualidad y el mundo de las emociones (represión, falta de contacto físico, no expresión de las emociones... al menos de puertas para afuera).

Personalmente, me encanta. Me ha ayudado a adentrarme en una sociedad tan hermética como la japonesa, llena de claroscuros. Hace que mi imaginación vuele.

Acaba de publicar su nueva novela: 1Q84. Ha vendido más de un millón de ejemplares en sólo 12 días. ¿Cuándo la tendremos en España?

Himno a Isis

26 mayo 2009


Porque soy la primera y la última,

yo soy la venerada y la despreciada,

yo soy la prostituta y la santa,

yo soy la esposa y la virgen,

yo soy la madre y la hija,

yo soy los brazos de mi madre,

yo soy la estéril y numerosos son mis hijos,

yo soy la bien casada y la soltera,

yo soy la que da a luz y la que jamás procreó,

yo soy el consuelo de los dolores del parto,

yo soy la esposa y el esposo,

y fue mi hombre quien me creó,

yo soy la madre de mi padre,

soy la hermana de mi marido,

y él es mi hijo rechazado.

Respetadme siempre,

porque yo soy la escandalosa y la magnífica.


Himno a Isis, siglos III o IV (descubierto en Nag Hammadi)

Enseñar, aprender... y respeto

12 febrero 2009

"El maestro llega cuando el alumno está listo"

"Es el alumno quien le da autoridad al maestro, y en el mismo acto le respeta. Es el maestro quien espera a que el alumno esté listo, y en el mismo acto le respeta.
El aprendizaje puede ser destruido: tanto por el alumno, al creer que sabe; como por el maestro, al creer que el otro necesita saber... El aprendizaje es una danza que requiere sincronía entre sus actores. Así como no podemos bailar con quien no desea bailar con nosotros... no podemos ayudar a quien no desea nuestra ayuda. En ambos casos sentimos una frustración pero, de imponernos, nuestra arrogancia sólo generaría resistencia. Creer que los demás desean aquello que ofrecemos supone sólo arrogancia".

-Martín Castro-



"Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas"
- José Ortega y Gasset -

El ave fénix

10 enero 2009


Cuenta la leyenda que en el Edén, debajo del árbol de la Vida, floreció un rosal. Allí, junto a la primera rosa nació un pájaro, el de más bello plumaje y canto incomparable... el único ser que no probó el fruto del árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un ángel, y el pájaro ardió al instante.

Pero de las propias llamas surgió una nueva ave, el Fénix,de alas color escarlata y cuerpo dorado. La inmortalidad fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto al conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas o su increíble fuerza, siendo su misión transmitir la sabiduría atesorada a lo largo de sus vidas...

Así cada 500 años contruye una pira funeraria en su propio nido, la rellena de incienso, canela, nardos, mirra y ramas de roble, y al tiempo que entona un último canto, se prende a sí mismo hasta extinguirse.

Según Ovidio a los tres días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix, y cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, y lo deposita en el templo del Sol.

Así el ave Fénix representa el Sol, el renacimiento, la esperanza.

Land Art

26 diciembre 2008



La Naturaleza en sí misma es una obra de arte... la acción del hombre sobre ella es un sacrilegio, salvo algunos casos contados, en los que hombre crea poesía en la Naturaleza... aire, agua, viento, tierra y fuego... es el Land Art.

Una corriente artística surgida a finales de los años 60, que pretende emocionar, alterando el paisaje, sin dañarlo... son obras efímeras, frágiles, igual que la naturaleza, por lo que en muchos casos de ellas sólo queda el recuerdo en fotografía.


Hay distintas corrientes, posiblemente la más conocida sea la que provoca alteración o contraste con la naturaleza, siendo Christo el artista mas reconocido en ésta.


A mí las corrientes que más me gustan son la que usa sólo los materiales de la naturaleza (Andy Goldsworthy), y la que juega con la luz (Nancy Holt)





Este verano se estrenó un documental sobre uno de los artistas de esta corriente, Andy Goldsworthy, "Ríos y Mareas"... abajo van los dos tráilers de la película.








Koto

14 diciembre 2008

Tengo una imagen grabada en la cabeza desde que era pequeña: una geisha tocando el koto , en un entorno idílico: un salón lleno de pinturas en seda de almendros, grullas, el monte Fuji... y ella moviendo delicadamente los dedos, acariciando las cuerdas con plectros de filigrana de oro (es lo que tienen las películas, que los plectros realmente son de marfil, y que cuando los ví por primera vez me parecieron una especie de anillos monísimos... yo y los anillos, y eso que era una canija)...

El koto es una cítara realizada en ciprés japonés (el mismo con el que se hacen las máscaras del teatro Noh, es un ciprés que sólo crece en Japón, se usa para templos y casas de gente muy, muy rica, incluso para hacer bañeras. Para trabajar con él, una vez talado, se sumerge en un río durante 13 años, tras los cuales se saca y se deja secar durante otros trece años, consiguiéndose una madera flexible a la vez que muy resistente, y además tiene un olor muy especial... es fresco y te recuerda a la lluvia). El koto llegó a Japón desde China en el siglo VIII, y forma parte de la música cortesana o Gagaku. El original tiene 13 cuerdas de seda encerada, pero en la actualidad han llegado a modificarlo para que tenga hasta 80 cuerdas.
Se toca en el suelo, con los tres plectros colocados en el pulgar, índice y corazón.

Su aprendizaje era obligado para las damas de la corte y los caballeros:
“Primero debes estudiar el manejo del pincel. Luego debes aprender a tocar el Koto de siete cuerdas mejor que cualquiera. Y también deberás memorizar todos los poemas en veinte rollos del Kokinshuu" le decía un cortesano a su hija en “El libro de la almohada".

Su música es simplemente deliciosa.

Caligrafía

28 septiembre 2008


Desde que era pequeña me encanta la caligrafía, definida como "el arte de dar forma a los signos de una manera expresiva, armoniosa y elegante".


Recuerdo que me encantaban los cuadernillos "Rubio", y que practicaba distintos tipos de letra, que solía copiar del "Libro Gordo de Petete"... cuando hice la primera Comunión me regalaron un juego de bolígrafo y pluma, y algo que para cualquier otro niño hubiese sido un regalo horrible, para mí se convirtió en un tesoro, desde entonces, y hasta casi llegar a la universidad, escribí siempre con pluma...


La caligrafía es un arte en muchas culturas: en China forma parte de las Tres Perfecciones (caligrafía, poesía y pintura). El calígrafo combina cuerpo, mente y pincel, y la práctica de la caligrafía es un modo tradicional de alcanzar la armonía interior, pues exige despejar la mente, adoptar la postura correcta y respirar con regularidad. Dice la tradición que los caracteres chinos fueron inventados por Cang Jie por orden del emperador amarillo, y que éste creó la escritura china a partir de la observación de la naturaleza.

Lo mismo ocurre con la caligrafía árabe o "arte de la línea", encuadrada dentro del "arte del libro" (pintura, encuadernación, caligrafía e iluminación) y que se desarrolla y establece a partir de la expansión del Islam, con el fin de pasar el Corán a forma escrita (su transmisión era oral) y para la regulación del comercio y la administración. Dado que en el Islám está prohibida la representación figurativa, la caligrafía se eleva a la categoría de arte y se usa como decoración en los lugares sagrados

Y uno aprende

13 julio 2008


Y acabo de volver de visitar el podcast de "Cita con la noche"... y me he encontrado con esta maravilla... (hoy estoy pesada, lo reconozco ;) ):

Y UNO APRENDE
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y que uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes....
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
y que con cada adiós uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar
con alguien porque te ofrece un
buen futuro significa que
tarde o temprano querrás
volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que
sólo quien es capaz de amarte
con tus defectos
sin pretender cambiarte
puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de
que si estás al lado de esa persona
solo por acompañar tu soledad
irremediablemente acabarás
deseando no volver a verla.
Con el tiempo entiendes que
los verdaderos amigos son contados
y que el que no lucha por ellos
tarde o temprano se verá rodeado
sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que
las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste
durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que
disculpar cualquiera lo hace
pero perdonar es solo de almas grandes
Con el tiempo compendes que si
has herido a un amigo duramente
muy probablemente la amistad
jamás será igual.
Con el tiempo te das cuenta de
que aunque seas feliz con tus amigos
algún dia llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de
que cada experiencia vivida
con cada persona es irrepetible
"Uno aprende"
y uno aprende y aprende.....
......con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges

Postdata: reconozco que no soy nada dada a leer poesía, pero me estoy empezando a enganchar...

El Zahir

Una de las cosas que he aprendido en los últimos tiempos es que el conocimiento no llega cuando uno lo busca, sino cuando se está preparado para asimilarlo y usarlo.
Quizá por eso, a pesar de haberme leído casi toda la obra de Paulo Coelho, "El Zahir" no cayó en mis manos hasta la semana pasada... lo había visto antes, pero no había sentido el impulso irrefrenable de cogerlo.
Tardé en leerlo unas ocho horas (tiempo medido por viajes en transporte público XD)... me quedé enganchada, quizá por la similitud de la historia que cuenta el libro con lo que yo había pasado.
Para quien no lo haya leído (y tranquilos, que no lo voy a destripar), el libro narra la historia de un hombre que pierde a su mujer, y ésta, una vez desaparecida, pasa a ocupar todos sus pensamientos, hasta convertirse en una obsesión. La única razón por la que está vivo, por la que sigue adelante... hasta una espiral de locura y desesperación, que acaba desembocando en un proceso de transformación interior.
Según Jorge Luis Borges, el concepto de Zahir proviene del Islam, y viene a significar algo así como "presente" e "incapaz de pasar desapercibido". Es algo, o alguien, que acaba ocupando nuestro pensamiento, hasta tal punto, que no somos capaces de concentrarnos en nada más. Así el zahir pasa a ser una obsesión que conlleva al inmovilismo, concentrados sólo en él somos incapaces de hacer nada más, de ver cual es el problema en realidad.
En el libro, el protagonista acaba aceptando su zahir, dejándose llevar por él en un proceso de transformación interior. Algo así me pasó a mí, con la diferencia de que yo libré una verdadera batalla hasta que lo acepté, y después, igual que vino, comencé a dejarlo ir. Y yo, al igual que el protagonista, comencé de nuevo un proceso de transformación interior, mis 40 días en el desierto (que realmente van camino de dos meses).
En este proceso llegué a verme como un verdadero monstruo, una persona horrible. Llegué a perder la esencia de lo que era realmente para verme como yo creía que los demás me veían a mí. Llegué a ver sólo lo malo que había en mí, porque pensé que los demás sólo eran capaces de ver mi sombra, y me hundí hasta el fondo, dejándome arrastrar por ella. A veces es necesario hundirse en el fango, hasta el cuello, para poder salir de nuevo a la superficie, y darse cuenta de que poco podemos hacer por cambiar lo que los demás piensan de nosotros, sino que lo que hay que hacer es concentrarse en cambiar la percepción que tenemos de nosotros mismos, crecer y ser mejores personas, volcar eso al exterior, y luego, si alguien quiere acercarse y cambiar la opinión que tenía sobre nosotros, bienvenido sea, si no, también estará bien.
Como Alma y Alex me dirían, ya me estoy abriendo demasiado, pero otra de las cosas que a mí me hacen bien, y además en el libro hablan sobre ello, es contar la historia personal, para ir vaciándose poco a poco, y dejar espacio para todo lo nuevo que tenga que llegar.

Jano

02 julio 2008


Ayer, hablando con Nacho, salió el tema del "punto de no retorno"... realmente ni siquiera me acuerdo de cómo comenzó la conversación, pero sí me acuerdo de que me dijo que Jano era el dios del cambio, en la mitología romana, el guardián de la puerta... yo no caí en ese momento (estaba la mar de entretenida cambiando precios en SAP XD)... y a la hora o así me doy cuenta de que la foto que había puesto en el post era de una chica abriendo unas puertas... y que hace algo más de un mes escribí un post, "resquicios", en el que hablaba de mi sensación de estar en una habitación a oscuras... y que la luz se filtraba por el resquicio de la puerta...


Afortunadamente las puertas se han abierto, he necesitado miles de patadas en el culo, y mucha reflexión... esto no termina, seguiré adelante, siempre intentando ser una persona mejor (gracias por las patadas en el culo, te dolerá ya el pie... pero espero que creas que vale la pena).


Bueno, a lo que iba, que se me va la cabeza: cuando mi amigo me habló sobre Jano me picó la curiosidad y me he puesto a investigar un poco sobre este Dios (y de paso he encontrado una cosa la mar de interesante de astronomía: Jano es una luna coorbital de Saturno).


Jano es el dios del cambio y de la transición, de los momentos en que se traspasa el umbral entre el pasado y el futuro (y esto es lo que más me llamó la atención: la imagen que tenemos en el subconsciente y que representa el cambio como el paso del umbral...). Protector de los que quieren cambiar el orden de las cosas. Se le representaba en forma bifronte, mirando hacia el este (renacer) y oeste (muerte, ocaso).


Pero Jano no nació dios, es el hijo de Creusa (hija del rey de Atenas) y Apolo. Criado separado de su madre, volvieron a unirse cuando el marido mortal de ésta le sucuestró ante la incapacidad de darle un hijo. Jano creció y se convirtió en guerrero, marchó a la conquista de la península itálica y fundó su propia ciudad: Janícula.


Jano consiguió la capacidad para ver el presente y el futuro cuando acogió en su ciudad al Dios Saturno, destronado por Júpiter. Saturno, en agradecimiento, le concedió el don.


Si fuese ciudadana romana, visitaría el templo de Jano, que tendría las puertas abiertas si estuviésemos en guerra, y le haría una ofrenda. Y reflexionaría sobre la cara seria del dios (Jano Clusivio): la cara que mira al pasado, como fuente de aprendizaje y sabiduría para el futuro, y la cara alegre y amable, que mira al futuro con esperanza (Jano Patulsio), una esperanza basada en el deseo de conseguir una finalidad.

Las puertas están abiertas: sigamos en Camino...

Ohanami 花見

01 abril 2008

Me encantan los japoneses... unen tradición y modernidad con una facilidad que a mí me pasma... el Ohanami es la tradición de observar la belleza de las flores (no sé si se ha notado por la fotos que me encantan las flores... en maceta, jardín o bosque...gracias...)... normalmente los cerezos... (como aquí cuando los turistas acuden en masa al valle del Jerte)... espero poder ver algún día el sakurazensen 桜前線 (florecimiento del cerezo... creo ;P ) en persona