Me acabo de enterar de que ayer te fuiste... después de más de dos años de lucha, de que el año pasado por estas fechas te vi... y parecías recuperado...
Para ti siempre fui Cristinita... da igual que hubiese pasado de la treintena. Fui Cristinita desde que empezamos a trabajar juntos en el proyecto Optima. Peleamos y discutimos, pero cuando hacía falta siempre estabas ahí para defenderme.
Tuviste una vida apasionante, viviste en las Américas, disfrutaste al máximo, aunque quizá ese máximo fuese demasiado. Y esa vida apasionante, junto con tu cariño y tu alegría, la compartiste con todos.
Doy gracias por haberte conocido. Espero que sigas disfrutando allá donde estés.