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Un consejo

07 septiembre 2009

Dando vueltas sin rumbo por internet, acabo de encontrar un vídeo que nos enseñó Marcela, una compañera del máster, el último día de clase, a modo de despedida.

Éramos un grupo muy unido, muy pequeño, y aunque las pasamos canutas y hubo de todo un poco, nos cogimos todos mucho cariño.

Ese último día, quien más, quien menos, se emocionó y se le saltaron un par de lagrimillas, viendo el video y con la posterior despedida (evidentemente, yo en mi línea, un par de lagrimillas y algunas más de regalo).

Y hoy me gustaría compartirlo con vosotros. Es largo, pero es precioso, y tiene verdades como puños.

Recuerdos (II)

06 agosto 2009

A veces el tiempo causa estragos... supongo que es algo que no se puede evitar...
Es como un agujero negro, que lo devora todo a su paso...
Se instala en tu mente y en tu alma con un hambre voraz...
Y se acaba llevando los recuerdos más preciosos...
El mayor de los tesoros.

Recuerdos

09 mayo 2009

Es curioso cómo funciona la mente humana, especialmente cuando hablamos de los recuerdos. A casi todos nos ocurre, según va pasando el tiempo, dejamos los malos recuerdos a un lado, y sólo nos quedamos con los buenos.

Te olvidas de las broncas, de los enfados, de las veces que lloraste... y sólo recuerdas las risas, las miradas cómplices, la compañía, los felices momentos...

Son mecanismos de defensa del cerebro: somos capaces de olvidar aquello que nos hace daño si nos lo proponemos, pero eso que nos ha hecho daño es lo que nos ha hecho ser como somos, y a pesar del dolor, cuando nos sobrepongamos a él, nos daremos cuenta de que no es sólo una piedra en el camino, sino un apoyo para seguir avanzando.

Por desgracia, a veces, los buenos recuerdos también duelen, porque es algo pasado, que nunca volverá... pero es un dolor dulce.

Y a pesar de todo lo malo, sólo recuerdo lo bueno. Y me encanta que así sea.

Uno de mis mejores recuerdos es un paseo a las cinco de la mañana, desde Nuevos Ministerios hasta la puerta de Atocha... el recuerdo de una despedida, triste, pero dulce a la vez (y dolorosa, porque al llegar a Atocha los pies me estaban matando).

También está el típico del primer beso, aunque guardo ese recuerdo en la memoria más por la sorpresa que porque fuera algo apoteósico (aunque guardo recuerdos de besos a los que la palabra "apoteósico" se les queda corta... y también fueron los primeros...).

Me acuerdo de viernes tras viernes, sentada en el burguer, arreglando el mundo (o sea, el instituto), haciéndonos mayores, hablando de todo y de nada... me acuerdo de pasar las tardes sentados en casa de Juancar, tapados con una manta, viendo una peli de terror, y Juancar descojonado de risa mientras los demás nos tapábamos la cara muertas de miedo...

Me acuerdo de noches de verano, tirados en el césped de la Carlos III, mirando las estrellas y dibujando el futuro con ellas...

Me acuerdo de miles de sábados noche, bailando como locos, cantando como locos, con el universo a nuestros pies...

Me acuerdo de mí subida en una plataforma en la discoteca de las fiestas de Lega... siendo la mejor go-gó que había allí esa noche.

Haced el ejercicio, y ponéos a recordar... ¿cuál es vuestro mejor recuerdo?

Fin de la partida

07 febrero 2009

En el ajedrez, el único objetivo es demostrar tu superioridad sobre el rival, y la superioridad más importante, la suprema, es la superioridad de la mente. Es decir, el oponente ha de ser aniquilado.



Por completo.



Gari Kaspárov

No te das cuenta...

14 enero 2009

...del valor que puede tener algo, hasta que te falta... y te das cuenta con una melodía que vuelves a escuchar después de mucho tiempo, o con una charla de todos los días...

Gracias Señor Sarasúa :)

Memoria olfativa

19 octubre 2008


Esta tarde ha entrado por la ventana olor a leña quemada, a chimenea... me he tumbado en la cama solamente para disfrutar de ese olor, que me recuerda a la casa de mi abuela, en Portugal, a mis doce años... mi abuela siguió cocinando en potes hasta hace muy poco, a pesar de tener cocina de gas butano, porque nada sabe igual que una sopa o unas patatas cocidas al fuego de la chimenea... (y a esto tengo que decir dos cosas: no me gusta nada de nada la sopa de mi abuela, pero como sus patatas, de sus tierras, no hay ningunas).


El ser humano puede recordar unos 10.000 olores... olores que nos traen momentos a la memoria, olores que nos alertan del peligro... olores que te llevan a otros lugares, mirando danzar el fuego, delante de una chimenea...