
Hoy mi Pepito Grillo particular (que un día me va a calzar una colleja de cuidado por la cantidad de motes con que le llamo al cabo del día) me ha hecho reflexionar sobre el post anterior, en el que expresaba mi indignación sobre el hecho de que un chaval y sus amigos se hubieran dedicado a matar gatos en Talavera de la Reina, y después se hubieran dedicado...