Sucede que a veces... Ismael Serrano

24 febrero 2009

Algo te eriza la piel...
y te rescata del naufragio...
siempre hay un ángel... y siempre llega la primavera...

VALOR

22 febrero 2009


La semilla no puede saber qué va a suceder, la semilla nunca ha conocido la flor.

Y la semilla no puede siquiera creer que tiene el potencial de convertirse en una hermosa flor.

El camino es largo, y siempre es más seguro no recorrer ese camino porque el trayecto es desconocido, nada está garantizado.

Nada puede ser garantizado.

Mil y uno son los riesgos del camino, son muchos los escollos – y la semilla está segura, escondida dentro de una dura coraza.

Pero la semilla lo intenta, hace un esfuerzo, tira la dura concha que es su propia seguridad y comienza a moverse.

Inmediatamente la lucha comienza: la lucha con la tierra, con las piedras, con las rocas.

Y la semilla era muy dura y el brote será muy, muy suave y los peligros serán muchos.

No había peligro para la semilla, la semilla podía haber sobrevivido por milenios, pero para el brote los peligros son muchos.

Pero el retoño emprende hacia lo desconocido, hacia el sol, hacia la fuente de luz, sin saber dónde, sin saber por qué.

Enorme es la cruz que ha de cargarse, pero la semilla posee un sueño y la semilla se mueve.

El mismo camino es para el hombre.

Es arduo.

Mucho valor se necesitará.
Osho


"SÉ UNA LUZ PARA TÍ MISMO"

¿Casualidad?

19 febrero 2009

Lo que llamamos casualidad
no es ni puede ser sino la causa ignorada
de un efecto desconocido.
- Voltaire -

Va y viene, como las olas...

15 febrero 2009


Sentada en la arena,
sintiendo como las piedrecillas
se clavan,
en mi pies
en mi piel
en el alma...
sólo puedo mirar hacia el mar,
mirada fija
sobre olas que arrasan,
van y vienen...
Sube la marea,
el mar se agita,
las olas siguen golpeando...
bajará la marea
y llegará la calma...

Pasta con salsa de salmón, almejas y gambas

Esta receta es producto de un ataque de improvisación brutal, teniendo la nevera casi llena y no apeteciéndome nada de lo que había en ella...

La receta es sólo para una persona, porque en casa los experimentos me los como yo solita :)

Ingredientes:
60 gr Almejas (yo usé de las congeladas)
60 gr de gambas peladas (congeladas también)
50 gr se salmón ahumado
1 taza de pasta (yo usé pajaritas)
Cebolla, ajo, perejil, eneldo, sal, pimienta, aceite... (esas cosas que se usan para cocinar)
1 Vasito de vino blanco
1/2 vasito de nata líquida (vamos, un chorro generoso)

Preparación:
en una olla se ponen las almejas con el vino blanco (después de darles un agua, aunque vienen congeladas), para que se abran. Mientras picamos un diente de ajo y la cebolla y lo ponemos a pochar, cuando ya estén un poco dorados añadimos las gambas, para que se vayan descongelando y suelten juguitos...
Se pone a cocer la pasta en agua que habremos puesto a hervir previamente, con un chorrito de aceite y una pizca de sal
Cuando las almejas ya estén abiertas se retiran del fuego y la salsa que se ha formado al juntarse con el vino blanco se añade a la cebolla, ajo y gambas, y se deja que vaya reduciendo (yo en ese momento saqué las gambas, porque luego me da la sensación de que se quedan muy secas).
Mientras la pasta ya estará cocida, así que la ponemos a escurrir.
Cuando la salsa del caldo de las almejas ya haya reducido hasta la mitad, añadimos un chorrito de nata para cocinar, una pizca de eneldo, otra de peregil, sal y pimienta. Bajamos el fuego y removemos, y después añadimos el salmón ahumado, las gambas y las almejas, y dejamos que se vaya haciendo a fuego muy bajito unos cinco minutos, para que la salsa espese y recoja todos los sabores.
Ya solo queda emplatar. Os aseguro que queda de muerte.