¿Para qué hablar...

08 mayo 2009

... cuando habla la música?

Te perdí en alguna parte...


¿Por qué tuviste que tardar? ... Para encontrarme...

Templanza

07 mayo 2009


Vale, sí, hoy he tenido un día en plan noria de feria: según iba despareciendo la ira he acercado a mí la "Templanza"... y voy a tener que poner un par de definiciones de la templanza, y sobre todo una me ha hecho reir tanto que al final se me ha pasado el mosqueo del todo.

Definición de templanza de la wiki (con la que me he descojonado):


"Templanza, para la doctrina cristiana, es la virtud moral que modera la atracción de los placeres .... Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar ‘para seguir la pasión de su corazón’".


Según la doctrina cristiana la Templanza atempera el pecado capital de la gula... (y según otras definiciones, el resto de apetitos)


Definición de la Real Academia:
1. f. Moderación, sobriedad y continencia


Y la cosa es que cuando yo pienso en la Templanza, las palabras que se me vienen a la cabeza son sosiego, calma y equilibrio. Quizá más adoctrinada en ese sentido por el arcano del tarot del mismo nombre.


Si yo siguiera la doctrina católico-romana, está más que claro que me iría de cabeza al infierno. No creo que existan los pecados capitales, ni que todo sea bueno o todo malo, todo depende del grado, y es nuestro trabajo saber encontrar ese equilibrio cuerpo-mente-espíritu.


Y es que de vez en cuando es delicioso dejarse llevar por nuestros instintos, no?


Ira

Quienes me conocen bien saben que yo prácticamente nunca me enfado. Además, creo que aquí ya lo he dicho alguna vez: enfadarse es una reacción que no conduce a nada bueno. No te deja pensar con claridad y en un arranque de enfado sueles hacer más daño a tí mismo y a los demás, con lo que lo único que se consigue es empeorar la situación.


Pero hoy ha sido diferente. Hoy he sentido como la ira iba aumentando paulatinamente en mi interior, hasta que ha alcanzado una cota desproporcionada. He llegado a tal estado de furia que me sentía como un lobo enjaulado. Estaba desatada, y me ha resultado curiosísimo, porque nunca había experimentado nada igual.


Una de las cosas que más me molesta es la impotencia. Que no te quede más remedio que no hacer nada, porque no hay nada que puedas hacer. Por desgracia es algo que últimanente se está generalizando en mi vida (o en la vida de mi gente), y hoy ha llegado una gota que ha colmado el vaso de "soportar la impotencia", y esa gota ha desatado un huracán.


Así que cual lobo he comenzado a repartir mordiscos y zarpazos a diestro y sieniestro, para intentar poner las cosas en su sitio. Evidentemente hay formas de hacerlo, quienes saben algo de lobos (y de madres en el reino animal en general), saben que una loba gruñirá y morderá a sus cachorros hasta que éstos aprendan a huir del peligro y hacer lo que tengan que hacer para mantenerse a salvo, o conseguir alimento. Así que yo he hecho algo parecido, pero siempre dentro de los límites del respeto y la educación (que francamente, me ha sorprendido mi sangre fría para hacer algo así, con el calentón que tenía).


Pero todo tiene un final, y evidentemente, la tormenta ha pasado. Hice lo que tenía que hacer y en parte ha dado sus frutos, así que creo que hoy he aprendido algo valioso: "la ira no es un sentimiento "malo", siempre y cuando sepas reconocerla, canalizarla para hacer algo productivo, y luego tal cual vino, dejarla ir".






PD: la foto es una cursilada, pero es que estas imágenes a mí me gustan mucho.

Otra vez

03 mayo 2009

Cada vez que me entero que fallece alguien cercano, o cercano a alguien que me importa, la cabeza empieza a bullirme, y me da la impresión de que me va a explotar.

Ayer me apetecía escribir sobre todo y sobre nada en particular, sobre lo maravillosa que es la vida, sentir el calor del sol sobre la piel, el viento susurrando entre las hojas... y es que las cosas más hermosas son las más sencillas.

Por eso la vida es tan frágil, y tan hermosa.

Soledad


Quiero que me relates

el duelo que te callas,

por mi parte te ofrezco

mi última confianza.

Estás sola.

Estoy solo.

Pero a veces

puede la soledad

ser una llama


Fragmento de "Intimidad" de Mario Benedetti