Otra vez

03 mayo 2009

Cada vez que me entero que fallece alguien cercano, o cercano a alguien que me importa, la cabeza empieza a bullirme, y me da la impresión de que me va a explotar.

Ayer me apetecía escribir sobre todo y sobre nada en particular, sobre lo maravillosa que es la vida, sentir el calor del sol sobre la piel, el viento susurrando entre las hojas... y es que las cosas más hermosas son las más sencillas.

Por eso la vida es tan frágil, y tan hermosa.

Soledad


Quiero que me relates

el duelo que te callas,

por mi parte te ofrezco

mi última confianza.

Estás sola.

Estoy solo.

Pero a veces

puede la soledad

ser una llama


Fragmento de "Intimidad" de Mario Benedetti

Cierto como la vida misma...

30 abril 2009


y si no, el que tenga gato y no le pase esto, que diga cómo lo hace...

Para Héctor

29 abril 2009

Porque hace unos días estuvo ahí apoyando, como siempre, y me mandó esta frase, que es preciosa:

"No hace falta que te atropelle un coche para decir a alguien que quieres, que le quieres. Tampoco en todos los caso decir a alguien que le quieres quiere decir que le deseas.
Tampoco demostrar a alguien que le quieres quiere decir que quieres temita.
Hace mucha falta decir TE QUIERO y escuchar TE QUIERO
por eso te quiero decir que TE QUIERO"

Y ahora yo os la lanzo a todos. Creo que nunca diremos TE QUIERO lo suficiente.

Máscaras

28 abril 2009


A veces me resulta muy difícil quitarme la máscara. Lo que quiero decir no es que yo sea una persona falsa, o que vaya hablando mal a espaldas de la gente, o cualquiera de las otras acepciones que aparecen en nuestra cabeza cuando decimos que hay gente que lleva una máscara.


Porque a veces esa máscara es una armadura. Para protegerme. Otras veces es una máscara con una sonrisa que esconde un mar de lágrimas. Esta tarde me he dado cuenta de que llevaba varios meses con la armadura puesta, y con la máscara también. Que la armadura y la máscara daban una imagen ficticia de mí, porque lo que había debajo de la armadura y la máscara ya no se sostenían por su propio pie.


La armadura muchas veces también es un dique de contención, y cuando te la quitas parece que todo lo que estaba sujeto se desata, y arrastra todo lo que encuentra a su paso.


Al quitarme la armadura aquello que estaba escondido en el último rincón, lo que no me permití sentir en un su momento, guardado en la caja de una fortaleza inexistente, ha aparecido arrastrando todo a su paso, quitándome el aire y sumergiéndome bajo las aguas... pero el temporal todavía no ha terminado, y volverá otra vez, hasta que no deje nada a su paso.


En uno de sus libros OSHO comenta que todos tenemos nuestras máscaras, y que uno de los problemas de conexión del ser humano es que nuestras relaciones no son verdaderas, porque no interactuamos entre nosotros, sino con nuestras máscaras. Que el miedo lo impregna todo, y ante él nos ponemos una máscara, una y otra vez, siempre la misma o distinta cada vez.


Se pueden contar con los dedos de una mano ante quienes prácticamente nunca he llevado una máscara, ante quienes he demostrado toda la debilidad que tengo y siento, ante quienes me he plantado y he dicho: "así soy, estas son mis debilidades, trátalas con cariño y ayúdame a superarlas... y estas son mis fortalezas, y juntos haremos que sean las de ambos..."