Déjame que te cuente...

08 julio 2008

Déjame que te cuente un cuento...
un cuento donde no hay príncipes ni princesas,
tampoco hay brujas malas, sólo magas buenas,
un cuento donde los dragones
son los guardianes de la luna.
Un cuento donde en primavera florece el amor,
en verano llegan olas de alegría,
en otoño, los besos caídos recuerdan el calor,
y en invierno tus abrazos alejan el frío.
Déjame que te cuente un cuento,
construído con tus sueños,
donde crecen los enanos,
donde la vida es un juego.
Déjame que te cuente un cuento,
en el que la esperanza no se pierde,
con un beso que te despierte,
donde las lágrimas acompañan tu sonrisa.
Déjame que te cuente un cuento,
que te llegue con la brisa...

Quiero...


Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin acerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.


Jorge Bucay

Arco Iris

05 julio 2008

Ahí estaba hoy otra vez, deslizándose silencioso por el suelo del tanatorio...
siempre hay belleza en la vida, incluso en los momentos más tristes...
porque la vida siempre acaba abriéndose paso,
ayudándonos a encontrar nuevas ilusiones.

Andando en círculos...

No habéis sentido nunca la sensación de estar, literalmente, "cagándola" (y perdón por el palabro), una y otra vez... las situaciones son ligeramente distintas, también las conversaciones, pero siempre acabas con esa sensación...
Es difícil romper el círculo vicioso...
Es como andar en círculos, o seguir un patrón de comportamiento que inconsciente, o conscientemente, repetimos. ¿El origen? quizás más antiguo de lo que nos podamos imaginar... quizá ni siquiera tenga ninguna relación directa con la situación actual...
Volveré a escribir sobre este tema...

Jano

02 julio 2008


Ayer, hablando con Nacho, salió el tema del "punto de no retorno"... realmente ni siquiera me acuerdo de cómo comenzó la conversación, pero sí me acuerdo de que me dijo que Jano era el dios del cambio, en la mitología romana, el guardián de la puerta... yo no caí en ese momento (estaba la mar de entretenida cambiando precios en SAP XD)... y a la hora o así me doy cuenta de que la foto que había puesto en el post era de una chica abriendo unas puertas... y que hace algo más de un mes escribí un post, "resquicios", en el que hablaba de mi sensación de estar en una habitación a oscuras... y que la luz se filtraba por el resquicio de la puerta...


Afortunadamente las puertas se han abierto, he necesitado miles de patadas en el culo, y mucha reflexión... esto no termina, seguiré adelante, siempre intentando ser una persona mejor (gracias por las patadas en el culo, te dolerá ya el pie... pero espero que creas que vale la pena).


Bueno, a lo que iba, que se me va la cabeza: cuando mi amigo me habló sobre Jano me picó la curiosidad y me he puesto a investigar un poco sobre este Dios (y de paso he encontrado una cosa la mar de interesante de astronomía: Jano es una luna coorbital de Saturno).


Jano es el dios del cambio y de la transición, de los momentos en que se traspasa el umbral entre el pasado y el futuro (y esto es lo que más me llamó la atención: la imagen que tenemos en el subconsciente y que representa el cambio como el paso del umbral...). Protector de los que quieren cambiar el orden de las cosas. Se le representaba en forma bifronte, mirando hacia el este (renacer) y oeste (muerte, ocaso).


Pero Jano no nació dios, es el hijo de Creusa (hija del rey de Atenas) y Apolo. Criado separado de su madre, volvieron a unirse cuando el marido mortal de ésta le sucuestró ante la incapacidad de darle un hijo. Jano creció y se convirtió en guerrero, marchó a la conquista de la península itálica y fundó su propia ciudad: Janícula.


Jano consiguió la capacidad para ver el presente y el futuro cuando acogió en su ciudad al Dios Saturno, destronado por Júpiter. Saturno, en agradecimiento, le concedió el don.


Si fuese ciudadana romana, visitaría el templo de Jano, que tendría las puertas abiertas si estuviésemos en guerra, y le haría una ofrenda. Y reflexionaría sobre la cara seria del dios (Jano Clusivio): la cara que mira al pasado, como fuente de aprendizaje y sabiduría para el futuro, y la cara alegre y amable, que mira al futuro con esperanza (Jano Patulsio), una esperanza basada en el deseo de conseguir una finalidad.

Las puertas están abiertas: sigamos en Camino...