A vueltas con el logo...

28 enero 2010

Cuando una empresa se presenta en sociedad y sale al mercado debe tener muy claro qué quiere transmitir y cómo quiere hacerlo. A grosso modo, el qué quiere transmitir y cómo quiere hacerlo, y a fin de cuentas, cómo le percibe el resto de la sociedad, empresas, organismos, etcétera, es la imagen corporativa.


El tema de la imagen corporativa es muy serio, pues es tu carta de presentación ante el mundo, y por eso la mayoría de las empresas se gastan auténticas millonadas en que en consultoras les ayuden en el diseño de su imagen. 


La imagen corporativa se compone del logotipo, nombre, eslogan, marca, etcétera. El logotipo es tu identidad visual, cuando alguien lo vea, en cualquier parte del mundo, debería ser capaz de identificar sin género de dudas a tu empresa. 


El diseño del logo no es tema baladí, y aún así se me ocurrió, hace cosa de un mes, atreverme a hacer una propuesta de diseño de logo para una empresa de está comenzando su andadura.  Yo  no he estudiado a fondo el tema, pero mi amigo Nacho me pasó una información a todas luces fundamental para el diseño de logos: los diez errores más comunes a la hora de diseñar un logo. Gracias a ese artículo me dí cuenta de que un logo no tiene que tener ningún problema a la hora de reproducirlo en cualquier medio, y de cualquiera forma.


Aún así hay grandes empresas (muy grandes y no diré nombres por aquello de que mi casa aún es del banco) en que a pesar de haberse gastado un pastizal no se entiende cómo no se tiene cuidado a la hora de representar su logo en distintos formatos, por ejemplo un premio... o una escultura. 


Y todo viene a raíz de una conversación de hace casi medio año, en la que con un amigo comentábamos el error garrafal de una gran compañía que en un trofeo coronado por su logo, éste aparecía como si estuviera reflejado en un espejo. Así, si colocamos el logo en el centro de una mesa, y a los extremos a dos personas, cada una lo vería orientado en la dirección correcta. Tal y como es el logo en realidad. El problema está cuando representamos al logo sólo por su silueta, y el resto está hueco, debido a que el logo no es simétrico. Conclusión: el centro del logo se ve invadido por un montón de líneas que estropean la imagen que se quiere transmitir, la imagen que nos identifica como empresa.


Digamos que esto, en un trofeo de menos de un par de palmos de altura y que se queda en los despachos y estanterías de los agraciados no supondría mucho problema... el problema está cuando ese diseño tiene unos tres metros de altura y se encuentra en uno de tus edificios más identificativos, tanto a nivel nacional como internacional... pero bueno, así pasa con las grandes corporaciones... que las mires por donde las mires, no ves nada claro.

1 Comentarios:

Nacho, el lirón dijo...

¿Nunca te habías fijado o es que no vas a menudo a Castellana? :)

29 de enero de 2010, 18:18